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MERCADO LABORAL Y ECONOMIA

Desempleo, apps y ajuste: ¿es sustentable el nuevo refugio laboral de miles de argentinos?

Más de 270 mil empleos se perdieron desde fines de 2023 y una porción creciente de los nuevos desocupados recurre a plataformas digitales para sobrevivir, en un contexto de ajuste fiscal, apertura importadora y presión sobre los sectores medios.

PorTendencia de noticias
20 ene, 2026 12:14 p. m. Actualizado: 20 ene, 2026 12:14 p. m. AR
Desempleo, apps y ajuste: ¿es sustentable el nuevo refugio laboral de miles de argentinos?

Noticias Argentinas difundió que desde noviembre de 2023, pocas semanas antes de la asunción de Javier Milei, se perdieron más de 270.000 empleos en la Argentina, con un impacto significativo en la administración pública, la construcción y la industria.



Frente a ese escenario, muchos de los nuevos desocupados encontraron una salida precaria en las aplicaciones de transporte y reparto. Algunos se volcaron a plataformas de viajes como Uber, Cabify o DiDi, mientras que otros, con menos alternativas, comenzaron a trabajar como repartidores en PedidosYa, Rappi o Mercado Libre.



Se trata de una tendencia que se profundiza y que también fue adoptada por inmigrantes venezolanos y colombianos que llegaron al país en los últimos años, escapando de la crisis económica de sus países de origen y en busca de una oportunidad para sostener a sus familias.



Los datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo reflejan con claridad la magnitud del fenómeno. En noviembre de 2023, el sistema de riesgos del trabajo registraba 512.357 empleadores y 9.857.173 trabajadores. Para octubre de 2025, esas cifras descendieron a 491.311 empresas y 9.584.566 trabajadores.



En términos concretos, 272.607 personas dejaron de tener empleo formal en empresas e industrias, y una porción mayoritaria pasó a desempeñarse como monotributistas o trabajadores independientes, muchas veces sin cobertura social ni estabilidad.



Cada vez hay más evidencia de que el peso del ajuste fiscal aplicado por el gobierno de Milei —el más profundo desde el retorno de la democracia— recayó sobre los sectores medios de la economía. A ello se sumaron fuertes aumentos tarifarios en servicios como gas, agua y electricidad, que dejaron a numerosas familias endeudadas y con menor capacidad de consumo.



En paralelo, en los últimos meses comenzó a sentirse con más fuerza el impacto de la apertura importadora. Ya no se trata solo del ingreso de miles de autos chinos, sino también del crecimiento sostenido de las compras puerta a puerta a través de plataformas como Shein y Temu, un fenómeno que encendió alertas incluso dentro de empresas locales líderes del comercio digital.



Mientras tanto, el Gobierno recibe señales de respaldo del Fondo Monetario Internacional por su decisión de recomponer reservas internacionales. Sin embargo, la historia reciente plantea interrogantes: la Argentina ya fue considerada un “alumno ejemplar” del FMI durante la década de 1990, bajo la presidencia de Carlos Menem, y aquella experiencia concluyó en una crisis profunda.



La pregunta que sobrevuela el actual escenario es si esta vez el desenlace será distinto y cuántos sectores productivos —y cuántas personas— lograrán sobrevivir a una transformación económica que, por ahora, está dejando a muchos al margen del sistema formal de trabajo.

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